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De Paysandú a San José: Gira por el interior de Uruguay (Publicado por La Nación)

Uruguay
jueves, 10 de mayo de 2018

 

La Nación compartió este interesante recorrido a través de Uruguay, titulado "De Paysandú a San José: gira por el interior de Uruguay" con textos de Carolina Raymúndez, y fotos de Nicolás Janowski y Vera Rosemberg... Aquí lo compartimos!

 

 

Un recorrido original y exploratorio en busca de historias, personajes y atractivos. En el camino se cruzan ríos, arroyos, campos ondulados, ciudades, pueblos de siete departamentos y, por momentos, se siente estar frente a situaciones en vías de extinción, en lo más íntimo del paisito.

A los autos viejos, como los que se ven en La Habana en Uruguay se los llama cachilas. En otro país los exhibirían en un museo, pero acá están en marcha y nadie se para a mirarlos.

El viaje arranca cruzando por Colón-Paysandú y al entrar a Uruguay por tierra pasan dos cosas, una en sentido figurado y otra, literal: el mundo anda más lento, como si fuera a bordo de un Opel de los 60 y la nafta cuesta el doble.

En este viaje exploratorio por el interior tomamos rutas principales -la 5 que va de Rivera a Montevideo-, y otras secundarias como la 30 que pasa por Tranqueras, el pueblito del verso que canta Zitarrosa. De Corrales a Tranqueras, ¿cuántas leguas quedarán? Dicen que son once leguas, nunca las pude contar. Las hice con agua y viento, escarcha de luna y sol, pero entonces no contaba porque iba rumbo al amor.

Forestación de eucaliptos en San Gregorio de Polanco. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolas Janowski
 

Atravesamos la cuchilla de Haedo que cruza el país de Norte a Sur, nos topamos con extensas plantaciones de eucaliptos y camiones cargados con los troncos que serán pasta de celulosa. Probamos el mate con yerba sin palo, nos cruzamos con seis gauchos que arreaban 2800 ovejas, visitamos una planta que producirá caviar de esturión en el río Negro y hablamos portuñol en Masoller, frontera con Brasil.

Es un recorrido arbitrario que cruza siete departamentos, cada uno con sus paisajes, gentes, plaza Rivera y calle Artigas (y viceversa), nostalgias de trenes que ya no pasan, parrillas donde el entrecot es la estrella y confiterías que venden postre chajá. Salvo algunas excepciones no hay restaurantes que quiten el sueño, pero sí buenos hoteles y posadas.

Los títulos que siguen hacen referencia a los departamentos y funcionan como una carpeta o archivo con lo mejor de nuestro paso por ahí. Es probable que quede algo afuera y es seguro que el viajero atento lo encontrará.

 

PAYSANDÚ

Paysandú tiene menos de cien mil habitantes, una costanera sobre el río Uruguay y un gentilicio difícil de adivinar: sanducero. También tiene un héroe, Leandro Gómez, que en 1865 pagó con su vida la defensa de la ciudad sitiada por brasileños y argentinos.

Antes había más fábricas y una fiesta de la cerveza importante, pero muchas cerraron y la fábrica se vendió a Brasil. Todavía queda Azucarlito, de donde salen los sobrecitos de azúcar para todo el país con la leyenda más ingenua: La dulzura puede cambiar el mundo.

Monumento a la Perpetuidad, antiguo cementerio de Paysandú. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolás Janowski
 

Visitamos el Monumento a Perpetuidad, antiguo cementerio de Paysandú. Funcionó poco tiempo, el suficiente para que se hicieran panteones monumentales. Como el de la familia Stirling, que pesa 50 toneladas de mármol de Carrara y costó 48.000 pesos oro cuando un peón ganaba 25 pesos oro al mes. A fines de 1880 algunas familias de fortuna encargaron su mausoleo a escuelas de arquitectura de Roma. Los artistas venían con un muestrario bajo el brazo y se elegía el panteón por catálogo. Los árboles exóticos y las diagonales completan el paisaje artístico y mortuorio.

La ciudad está rodeada por campos de sorgo, algo de maíz, (todavía) poca soja, eucaliptos y termas: Guaviyú al norte y Almirón al este. Más allá Guichón, un pueblo con varios apicultores y un guía turístico, Fernando Varietti, que sabe de aves, plantas y caminos, y hace paseos en su Estanciera naranja. Nos contó sobre Melchora Cuenca, la última amante de Artigas, una lancera paraguaya (viene de lanza), de la chilca, una mata buena para leña, y del precio de la hectárea por la zona: entre mil y seis mil dólares. Por acá hay lomadas con palmares de yatay y butiá, que se usa para hacer salsas y para darle sabor a la grapa, el río Queguay y un vivero de capitales sudafricanos que atesora varios millones de eucaliptos.

Las Termas de Almirón Fuente: Lugares - Crédito: Nicolás Janowski
 

Para terminar un día largo, las termas de Almirón. Varias piscinas cubiertas o con vista a las estrellas. De noche, prenden las luces amarillas, el vapor sube hasta la copa de los árboles y el ambiente se llena de mística.

 

RIVERA

Zona de frontera y buenos vinos (Bodega Carrau, entre otras). De campos ganaderos y valles verdes. Con un idioma que no se enseña en las escuelas pero lo hablan todos: el portuñol (bayano, lo llaman). Cerca, en Masoller, mataron en 1904 a Aparicio Saravia, un caudillo bravo y querido. Zona del Valle del Lunarejo, de quebradas, arroyos y cerros cubiertos de monte nativo. Hay espumilla, aruera, coronilla, molle, cambará. También guaviyú, según dicen, el fruto más rico del monte, y amor seco, un abrojo que no pincha. A veces los nombres vulgares son afilados. Otro nombre: lunarejos. Son los animales con lunares o manchas chicas. Particularmente, los caballos lunarejos.

El Paisaje Protegido Valle del Lunarejo está en el extremo noroeste del departamento de Rivera. Fuente: Lugares - Crédito: Vera Rosemberg

En 1985 el expresidente Sanguinetti sobrevoló el Lunarejo en helicóptero y se quedó maravillado. Muchos creyeron que inmediatamente se desarrollaría el turismo, pero no. Aunque hace años que las comisiones de turismo hablan del "potencial", el valle todavía es poco conocido en Uruguay.

Andando por la Bajada del Minuano y otros caminos de tierra del Lunarejo da la sensación de estar en la intimidad del paisito. Dónde, si no, podría uno encontrar un cazador de jabalíes con cinco cabezas colgadas en la pared de su casita de madera. Dagoberto Moraes Valiente, Beto Valiente para los amigos, quien dicen que hace unos años le pasó el mando a su hijo.

Ramón Suárez, un gaucho con todas las de la ley, en el Valle del Lunarejo. Fuente: Lugares - Crédito: Vera Rosemberg

Casi llegando a la ciudad cabecera del departamento del mismo nombre, dos puntos elevados del camino inspiran a detenerse: Minas de Corrales y Valle del Lunarejo. Minas está a la derecha de la ruta, apenas pasando el peaje, y para entrar al pueblito (22 km) hay que seguir una huella hasta el final.

La Posada Lunarejo es la única opción de alojamiento en la zona. Está en el pueblito de La Palma, en una antigua ruta del contrabando. Patricio Alves, el propietario, compró en 2005 una casona destruida, vieja pulpería. La reconstruyó sin saber que de chico había jugado ahí. Es un lugar para descansar, conocer los alrededores y comer bien. A unos 60 km del Lunarejo está Rivera, la capital del departamento del mismo nombre y la ciudad que más crece en el país después de Punta del Este. Básicamente hayfree shops y un casino, ambos preferidos por los brasileños que llegan a comprar sin impuestos y a jugar (en su país está prohibido). De un lado Rivera y del otro Santana do Livramento. Se puede apoyar un pie en cada país, literalmente.

 

TACUAREMBÓ

En el hotel Carlos Gardel hay fotos del morocho, letras de canciones en las paredes y vestidos de fiesta de los años 20, un acordeón y sombreros de guapo.

Tacuarembó es el departamento más grande del país, sede de un importante frigorífico, la minera San Gregorio y la forestal Weyerhauser que produce chips para paneles de aglomerado. En marzo se hace la fiesta de la Patria Gaucha; hay algunos museos, un club social y recuerdos de Miss Tacuarembó, el libro de Dani Umpi que tuvo su correlato en el cine.

Pero no nos detenemos en la ciudad, vamos unos 20 km al oeste, a Valle Edén, una vieja estación de tren, un caserío de 60 personas con un puente colgante que se hizo varias veces y cada vez más alto para evitar que las crecidas del río se lo llevaran, un restaurante, la escuela Carlos Gardel que tiene cinco alumnos, y el Museo Carlos Gardel.

Museo Carlos Gardel en Valle Edén. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolas Janowski
 

El novelón de Gardel tendría alto rating, ¿cómo que todavía no se filmó? En síntesis, se afirma "con documentos que lo prueban" que El Zorzal criollo nació en la estancia Santa Blanca, en Valle Edén, y que era hijo del coronel Escayola. Parece que el coronel andaba en amores con una señora (Juana Sghirla) que tenía tres hijas. Después de la madre pasó a andar en amores con la hija mayor (Clara) de esa señora, y antes de terminar con ella empezó a salir con la segunda hija (Blanca). La mayor murió y Escayola tuvo el campo libre para casarse con la hermana. Pero, ya casado, le gustó la hermana más chica y menor de edad (María Lelia). Y de los amoríos con ella -y estando todavía casado con la otra- nació Carlos. Como era un escándalo, Escayola le sacó el bebé a María Lelia y se lo entregó junto con algún dinero a una mujer de un burdel del que él era dueño. Esa mujer es Berta Gardes, según la tesis argentina, la madre que lo tuvo en Francia. Y resulta que Berta sí tuvo un hijo en Francia, pero no fue Gardel. En el museo hay una foto de los dos hermanos (de crianza), que, a propósito, no se parecen nada.

Alumno de escuela con su moña azul. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolas Janowski
 

Partimos rumbo a San Gregorio de Polanco por la ruta 5. Para llegar a hay que entrar unos 60 km por la ruta 43. San Gregorio es un pueblo de menos de 4000 habitantes, a orillas de una represa que se hizo en 1946 en las aguas del río Negro. "Hay pocos jóvenes porque se van se van a estudiar; algunos vuelven con hijos", cuenta Liliana Clariget, gerente del hotel Los Médanos, con parque y playas en el fin de la península de arena blanca.

Hace 20 años, en una iniciativa cultural, se convocó a varios artistas para cubrir el pueblo de murales. Hasta el tanque de agua, todo se pintó. Así se formó el Museo Abierto de Arte Iberoamericano. La gente entregaba sus casas y las recibía de vuelta con un muro pintado. Al principio fue raro, hubo algunos que no estaban de acuerdo y miraban recelosos a los artistas. Pero al final terminaron amigos, compartiendo mates y anécdotas. Desde hace algunos años se organiza la Alfombra Integradora, otra experiencia en donde se pintan las calles con auspicio de pinturerías.

Uno de los tantos murales que forman el Museo Abierto de Arte Iberoamericano de San Gregorio de Polanco. Fuente: Lugares - Crédito: Vera Rosemberg

 

Además, se puede visitar el Museo Histórico Casa Muga, un viejo almacén de ramos generales -funcionó de 1920 a 2007- con mucho para contar a través de sus objetos. Desde un alfiler hasta un carruaje vendía Víctor Segundo Muga Ruiz -y luego su hijo Pocho- en esta histórica esquina de Pedro Chiesa y Yamandú Gamba, recinto que supo ser tienda, almacén, ferretería, talabartería, barraca y depósito de combustible. Y funcionaba, por supuesto, al lado de la casa familiar.

El pueblo vive del río. Hay más de cien pescadores y en época de temporada baja no es raro verlos arreglando sus redes largas extendidas en la vereda. Sacan tararira, bagre, pejerrey y cada tanto se cuela un esturión. Tres años atrás se instaló en el pueblo una planta donde se crían esturiones polacos para que produzcan -en dos años más- el preciado caviar. A veces con las tormentas se dan vuelta las jaulas y todo el pueblo termina comiendo esturiones.

Para salir de San Gregorio se puede cruzar el río en balsa y seguir a Durazno por camino de tierra (balastro, en uruguayo). En este recorrido, cruzamos para sacar algunas fotos pero volvemos por la 5.

En Paso de los Toros nació Benedetti. Parece -hay dudas- que fue en una casa de esquina donde hoy se lee el cartel "Farmacia Larraburu". Y también en este pueblo nació y se vendió por primera vez la bebida que "arrolla la sed" y que hoy comercializa Pepsi. Unos kilómetros hacia el interior, la represa Rincón del Bonete produce electricidad para todo el país. Hay un buen hotel construido en su momento para los ingenieros que repararon la represa y, desde hace poco, un acuario de peces autóctonos donde la mayoría tiene bigotes y se llama "vieja" algo: "dientuda", "del agua" "roncadora".

DURAZNO

Durazno es una ciudad histórica, animada y arbolada a orillas del río Yi. En verano, cuando hace calor, muchos duraznenses se mudan al camping y tienen su sede frente al río.

Puente sobre el río Yi en Durazno. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolás Janowski
 

Salimos temprano del Santa Cristina, un motel de ruta cómodo, con vista a las sierras, piscina, habitaciones amplias, acolchados impecables y La Perdiz, el mismo buen restaurante de Montevideo. El Museo Rivera fue casa de gobierno durante algunos años, en la segunda presidencia del primer presidente constitucional del país. Hay una valiosa muestra, además de fotos y objetos. La casa de su amante, La Guayreña, fue restaurada y también es museo. Nuestros tres elegidos de la ciudad:

1) La iglesia San Pedro, y sobre todo su arquitecto, Eladio Dieste. A principios de los 70, le encargaron a este ingeniero civil la reconstrucción del interior del templo que se había incendiado. Las dimensiones, el uso del ladrillo, la síntesis, la penumbra, la simpleza, la levedad. Todo lleva la maestría de Dieste, que también planificó la iglesia de Atlántida. Una curiosidad: no hay columnas entre la nave principal y las laterales. Aunque uno no sea devoto, el lugar estimula el recogimiento.

2) El Café Sorocabana. A mediados del siglo pasado había un Sorocabana por departamento. Se tomaba café de Brasil al paso. En la actualidad queda solo el de Durazno. Todavía tiene las mesas de mármol, las sillas de madera y la costumbre de la tertulia. Los hombres del pueblo discuten de política, recuerdan viejas épocas y arreglan la vida frente a una taza de café (o té).

El zoológico de Durazno. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolas Janowski
 

3) El Zoo. Varios departamentos tienen su propio Zoo y suelen existir rivalidades, a ver quién consiguió el hipopótamo y cuál el león. En el Zoo de Durazno hay alrededor de diez felinos. Quisieron canjearlos a otros zoológicos, pero nadie los acepta porque consumen mucha carne.

TREINTA Y TRES

El viaje de Durazno a Treinta y Tres por la 14 es largo, de cuchillas y baches. La música acompaña y siempre vuelve Zitarrosa. Le sienta bien al paisaje. No eches en la maleta lo que no vayas a usar, son más largos los caminos pal que va cargao de más.

Unos 45 km al norte de la capital está la Quebrada de los Cuervos, un Área Natural Protegida de cuatro mil hectáreas. El paisaje verde opaco, de arbustos bajos y pastizales, tiene un aire al sur de África. Se ven palmeras, helechos, barbas de viejo, algún cactus y árboles nativos. Al final, el valle encajonado, la garganta rocosa y allá abajo el río Yerbal Chico. Los senderos están señalizados y hay una pasarela de madera y sogas para desplazarse con seguridad. En el cielo de nubes tormentosas planean unos 15 cuervos de cabeza roja que parecen cuervos en ronda de vigilancia. El resto estará escondido hasta después de la tormenta. Dicen que en las mañanas -de suerte- puede haber 100 y hasta 200. Además de los cuervos, el Parque protege osos hormigueros, ranitas, tatús y reptiles.

 

MARISCALA

Cabalgata en los cerros de Mariscala, en la propiedad de la posada de campo El Balcón del Abra.Fuente: Lugares - Crédito: Vera Rosemberg

 

En el Km 185 de la ruta 8 aparece Mariscala, en el departamento de Lavalleja. El paisaje es otro; serranías más escabrosas, de roca blanca, en las que se abre espacio una vegetación autóctona, más enmarañada y tupida, que por aquí llaman coronilla. En El Balcón del Abra nos reciben Úrsula y Diego, alemana ella, mendocino-uruguayo él, dueños de esta elegante posada inmersa en un campo virgen de más de 100 hectáreas. La casona toma su nombre del lugar en el que está, solitaria, en un abra justamente, flanqueada de sierras y con vistas espléndidas. El entorno es inspirador e incita a caminar, a salir a caballo, en moto o en mountain bike, e incluso a navegar en kayak el río Cebollatí o el serpenteante arroyo Aiguá. Y, entre estas actividades que los anfitriones proponen y el sueño que arropa un profundo silencio nocturno, tienen lugar los momentos de una mesa nutrida de tentaciones. Jugo de frutas natural en el desayuno, budines recién horneados a media tarde, platos deliciosos, mediodía y noche, que componen las hábiles manos de María. En este paréntesis de lujo que se descubre en un rincón de la Cuchilla Grande, la mesa es amplia y se comparte en amable reunión y en inglés, dado que la mayoría de los huéspedes son de afuera.

 

LAVALLEJA

Más cerca del mar, Lavalleja es el departamento de las sierras. Por esta región cruza la Cuchilla Grande de Uruguay y hay praderas de piedras de granito y pizarra. Es un territorio de ríos y minerales. El tipo de lugar que recomendarían los médicos para una temporada de descanso.

Siempre que pasaban por acá rumbo al departamento de Cerro Largo de donde son originarios, Gonzalo Domínguez y su familia sentían una tentación, unas ganas de vivir en las sierras. Así fue durante mucho tiempo hasta que surgió una oportunidad y compraron un campo. Después apareció la idea de recibir huéspedes. Y así surgió laPosada Itay, una posada para pasarla "bien de bien", como se dice por aquí. Una casa de piedra con tantos ventanales que las sierras también desayunan en el living. Del barrio Malvín de Montevideo y de las ocupaciones urbanas pasaron a lo natural. Hoy Sara cocina y Gonzalo se ocupa de restaurar el monte nativo, planificar un restaurante y leer historia. Como muchos uruguayos es fan de Artigas y conoce la historia de Aparicio.

A pocos kilómetros, Villa Serrana es una villa turística encargada por una sociedad privada al arquitecto Vilamajó a mediados de los años 40. Julio Vilamajó, el otro gran arquitecto uruguayo que conozco en este viaje. Para diseñar la villa aprovechó los desniveles del terreno, se basó en materiales de la región -piedra, madera, paja- y respetó las vistas. Crearon la represa Stewart Vargas para que hubiera un lago y construyeron dos paradores con panorámicas, recuperados del olvido hace poco y donde hoy se come muy bien: El Ventorrillo de la Buena Vista y el Mesón de Cañas.

Villa Serrana en el departamento de Lavalleja. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolás Janowski
 

La mayoría de las casas de Villa Serrana son de veraneo. Hay una comisaría, una escuela y varios almacenes. En uno de ellos, también se alquilan caballos. La luz llegó en 1988 y el asfalto hace menos de una década. Todavía es un lugar chico, hay algunas hosterías y cabañas de alquiler.

En los alrededores, el único templo de budismo tibetano del país, donde se hacen meditaciones y retiros.

A 25 km, Minas es la capital del departamento y la sede del agua mineral que toman los uruguayos desde hace 120 años: Salus (hoy de Danone). En el parque de casuarinas, coronillas y aloes pasó un tiempo el compositor Eduardo Fabini (está en el billete de 100 pesos), que más tarde se oyó en el Solís, en el Colón, en Río de Janeiro y Nueva York.

SAN JOSÉ

Antes de llegar a la estancia Finca Piedra donde nos quedaremos la última noche pasamos por San José, la capital del departamento, que tiene un bello teatro de cien años.

San José, camino a la Finca Piedra, en Mal Abrigo. Fuente: Lugares - Crédito: Nicolas Janowski
 

Finca Piedra queda a la salida de un pueblo llamado Mal Abrigo, sobre la ruta 23. Es una finca con mil hectáreas con cepas traídas de Francia por Sandrine y Jason Van Kerckhoven. Ella es francesa y, junto a su marido sudafricano, administra el campo de sus padres. Plantaron Cabernet Franc, Pinot Noir, Tannat, Syrah, además de 600 olivos. Producen 165 mil botellas y el vino emblemático lleva el nombre de su pequeño hijo: Ethan.

Damos un paseo a caballo hasta la Sierra de Mahoma con Mario Caballero Trujillo, hombre de campo. Pasamos por grandes terrones de piedra, cruzamos montes de espinillo donde hay marcela, carqueja y otras hierbas para hacer té.

 

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Temporadas
Temporada alta: del 15 de diciembre a Semana Santa
Temporada baja: Después de Semana Santa hasta el 15 de diciembre
Temporada 2012/2013
Semana de Carnaval: 9/2 al 17/2 de 2012 (días feriados: 11 y 12 de febrero 2013)
Semana Santa: 23/3 al 31/3 (días festivos Jueves 28 y Viernes 29 de marzo del 2013)
Estos límites de temporada son a nivel informativo como guía, puede variar según cada alojamiento.
Para llamar desde el exterior
Si el teléfono de contacto comienza con un número mayor a 0 (cero)
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Ejemplo:
27071234 entonces disca 00 598 27071234
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Agregar al comienzo el código de país de Uruguay: 00(598) y eliminar el cero inicial
Ejemplos:
099123456 entonces 00(598)99123456
Contacto con alojamiento: De Paysandú a San José: Gira por el interior de Uruguay (Publicado por La Nación)

Uruguay

 

Uruguay, oficialmente la República Oriental del Uruguay, es un país de América del Sur, situado en la parte oriental del Cono Sur americano.

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